Después de recibir a Cristo a la edad de 19 años por medio del testimonio de un amigos, Jack Intercambió un grupo musical que tenía por un estudio bíblico con un grupo de amigos. En sus últimos años Jack solía citar un pasaje de la escritura que caracterizó su vida después de su conversión:
“de modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:17)
Este hombre de Dios se caracterizó por su sed insaciable por la palabra y por una pasión por compartir su fe donde quiera que iba, en las esquinas, en cárceles, en misiones de recate y en cualquier lugar donde se reunía una multitud cerca de su casa en Woodhaven, Long Island, Nueva York. Por nueve años se ganó la vida vendiendo seguros, pero en su corazón había un fuego por la predicación del evangelio, y lo hacía en cada oportunidad que Dios le daba. Su espíritu tan entusiasta para presentar el evangelio empezó a llamar la atención y en 1940 se le dio un lugar de aire en la estación de radio en la ciudad de Nueva York...
José Jordan llegó a conocer a Cristo como su Salvador personal por la influencia de Don Kelso, un hombre de negocios cristiano de la ciudad de Lakeland, Florida. Don Kelso tenía un interés especial por José y en el año 1961 lo envío a la isla de Palabra de Vida en Schroon Lake, Nueva York. Al llegar al campamento José escuchó la predicación del evangelio de parte de Jack Wyrtzen, fundador de Palabra de Vida Internacional, y Dios cambió la vida de ese joven problemático a una vida que deseaba ser utilizada por Dios, alcanzando a otros. En el año 1969 se casó con Melva, una joven a la que había conocido cursando sus estudios bíblicos, y juntos fueron aceptados como misioneros de Palabra de Vida. Dos años después, el 4 de Enero de 1971, José y Melva Jordan llegaban a Argentina con una profunda convicción del llamado de Dios para sus vidas y con el deseo de alcanzar a la juventud de este país con el evangelio de Jesucristo.